Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2005-03-02

Decisiones 2005

No hacerme más preguntas que las que pueda responderme sin necesidad de recurrir a palabras que no son mías.

No entregarme a la tibieza, a la comodidad, o al temor de algo excepcional y nuevo.

No permitirme más sueño en la mañana que el que realmente necesite para ser consciente de todo lo que me rodea. Los días que pueda y quiera quedarme en la cama hasta tarde (prefiero los sábados a los domingos, para ésto), estar bien segura de poder sentir cada fibra de las sábanas en mi cara y brazos. En la yema de los dedos e inundando los ojos, las pestañas de la persona que decida día a día dormir a mi lado. Ése hombre, al tomarme de la mano, no será de los que piensan "cuánto durará?", sino más bien "hoy es hoy, y mañana será hoy en unas horas también". No se cuestionará pavadas, me hará sentir segura de mí misma y de los demás. Embeberme de todo, hasta del olor a sol. Entregarme a la quietud de pertenecer.

Sacarme los zapatos en cuanto entre a mi casa. Y caminar descalza sobre el piso helado y el pasto húmedo.

Apoyar seguido una oreja sobre el pecho de la gente que me deje hacerlo, y escucharles latir el corazón. Todos suenan distinto.

Ser aún más vulnerable y receptiva.

Pasar más tiempo con la gente que me aprecia, y menos con aquellos que me arrebatan todo lo que soy, y luego se dicen pobres.